
En las cavernas de Tassili Najjer
Ocho milenios antes de la era occidental, antiguas civilizaciones y pueblos de África representaban su vida cotidiana en las cavernas del macizo de Tassili Najjer. Tassili significa plataforma o meseta de ríos.
Encontramos más de 5.000 pinturas catalogadas. Se cree que ese número puede duplicarse debido a que aún hay zonas inexploradas.
Las primeras informaciones sobre este extraordinario museo paleolítico surgieron durante la I Guerra Mundial.
Imágenes y datos tomados por la Legión Extranjera Francesa cuyos exploradores se habían adentrado en regiones a más de 1400 Km. de la capital, Argel.
La emoción de este descubrimiento se extendió rápidamente , ya que, hasta aquel entonces, se creía que aquellas zonas de África nunca fueron habitadas.
Entre los especialistas de la comunidad científica, se encontraba una persona de carácter excepcional y amante del desierto por encima de todo, el etnólogo y arqueólogo francés Henri Lhote, quien permaneció más de tres años en el Sahara, el desierto más grande del mundo, alejado de cualquier núcleo urbano y civilización.
A principios de 1956, por fin, consiguió ayuda del gobierno francés y de algunas entidades científicas para poder organizar, por fin, la expedición a la meseta de Tassili Najjer.
En febrero, el equipo de Henri Lhote se puso en marcha hacia el peligroso desierto. La expedición contaba con treinta camellos, un guía tuareg, dos auxiliares y varios especialistas:
“Las bestias pierden el aliento por el esfuerzo. La rampa es cada vez más empinada y la mole de pedruscos se va haciendo más imponente. Algunos camellos se desploman bajo la carga que cae rodando torrentera abajo; los hombres deben acudir a todas partes…”
Después de incontables esfuerzos, se completó la hazaña. Cada día transcurrido en la meseta de arenisca equivale a más sorpresas:
cuevas, acantilados, abrigos en las rocas…
Las cuevas de las pinturas se encuentran dispersas por el terreno. Henri Lhote y su equipo han llegado a su objetivo.
Lhote comienza el trabajo de calco y coloreado de las pinturas, hoy guardado pero casi olvidado en el Museo del Hombre del Paris.
En cada laberinto de roca se descubren nuevas colecciones de arte rupestre paleolítico.
Si las pinturas de dicho periodo suelen tener una sola tonalidad de color, las de Tassili usan varias tonalidades, lo cual las hace más especiales.
La gran mayoría de las imágenes son de animales: jirafas, avestruces, elefantes, bueyes, hipopótamos… lo cual demuestra que en la antigüedad esa región estuvo llena de vida.
Según las pinturas, en aquel lugar, alrededor de las cavernas, había ríos, selvas con animales y vegetación variada. Igualmente, se representan cazadores, arqueros, grandes escenas de la vida cotidiana.
Las pinturas reflejan, según un orden temporal, las ocupaciones de los pueblos que allí vivieron: caza y pesca (7.000 AC) y cría de ganado (4.000 AC)
Los grandes misterios del lugar
El primero de ellos es que no se encuentra enterramiento alguno, lo cual es raro.
El segundo misterio consiste en extrañas pinturas de seres con casco y escafandras parecidas a la de los actuales astronautas, en una zona similar a una pequeña ciudad, con sus calles y demás elementos urbanos.
Todas las paredes están cubiertas por estos seres de cabezas redondas, imágenes de gran tamaño pintadas entre el 7.500 o el 8.000 AC.
Descomunales y amenazantes personajes o dioses, se localizan en superficies cóncavas o convexas.Lhote clasificó los dibujos en distintos grupos y periodos. Según él, muchos tienen más de 10.000 años de antigüedad.
El arqueólogo francés estableció la mejor clasificación, hasta hoy, de los diferentes períodos que atravesó el Tassili. El más antiguo, el Estilo de los hombres de Cabeza Redonda, (7000 a 4000 AC.), es el más extraño y, por tanto, el más conflictivo.
Los gigantescos personajes con enormes cabezas que recuerdan las escafandras utilizadas por los antiguos buzos o los modernos astronautas, Lhote denominó Tipo Marciano. Entre ellos, destaca un misterioso ser, denominado por el científico como El Gran Dios Marciano, de unos seis metros de altura, con un solo ojo y extraños ropajes.
Hay que retroceder un tanto para verlo en conjunto. El perfil es simple, cabeza redonda y sin más detalles que un doble óvalo en mitad de la cara, recuerda la imagen que comúnmente nos forjamos de un ser de otro planeta.
También es remarcable una escena que se conoce como El Rapto, donde un Cabeza Redonda conduce a cuatro mujeres hacia un extraño objeto circular.
Cualquier cosa que se diga respecto a estas pinturas puede sonar a especulación.
Estas cabezas redondas se repiten también en las regiones de Azyefú, Ti-n-Tazarif y Sefar.
En Ananguat, en un fresco de distintos estilos, se puede distinguir a un extraño personaje que se encuentra con los brazos extendidos hacia delante y que sale de un extraño objeto ovoide.
Lhote escribió lo siguiente acerca de este fresco: “Más abajo, otro hombre emerge de un ovoide de círculos concéntricos que recuerda un huevo, o más problematicamente un caracol. Toda prudencia es poca para interpretar semejante escena, ya que nos hallamos ante unos temas pictóricos sin precedentes”
Esta región del continente africano sigue siendo un misterio para los historiadores, sobre todo la etapa en que suponemos que fueron realizadas las pinturas del Tassili.
El Sahara ha dado y sigue dando sorpresas. No está de más recordar que gran parte de la obra del antiguo Egipto sigue enterrada bajo sus arenas ardientes.
En periodo que estamos tratando, el clima de la meseta era cálido y húmedo. Aquel primer estilo se ha clasificado en Temprano, Evolucionado y. decadente, a fin de dar cabida a sus diferentes particularidades.
Al período de las Cabezas Redondas le siguió el período Bovidiense, (4000 a 2500 AC), sin duda el más prolífico. Antiguos pueblos pastores, de raza blanca, negra y etíope, representaron sus rebaños en todo esplendor.
El clima había evolucionado de cálido húmedo a cálido y seco, de tipo mediterráneo.
A juzgar por la actual forma de vida del pueblo nómada de raza negra, los Peules de las riberas del río Níger, a unos tres mil Km. al sur del Tassili Najjer, cabe deducir que, cinco milenios atrás en el tiempo, ellos habían sido los habitantes de la ahora desolada meseta.
Más tarde aparecieron los primeros caballos. El Período de los Carros comenzó allí cuando el Sahara ya se estaba convirtiendo en lo que es: un desierto árido.
Más adelante, los equinos dieron paso a los camélidos. La aparición de ciertos símbolos junto a los frescos, han hecho suponer a los investigadores la posible existencia de algún tipo de escritura hace unos 5.000 años, lo cual es un duro golpe para las tesis oficiales que mantienen que Mesopotamia es la cuna de la civilización y de la escritura.
Escrito por
Abdurrahman Jimenez