El Sahara imposible (1) (Arabic)

El desierto del Sahara guarda la más importante colección de arte rupestre del mundo

En tiempos de Herodoto, grandes extensiones del actual desierto del Sahara se encontraban habitadas por agricultores.

Más adelante, durante la antigüedad clásica, se establecieron al menos tres rutas muy frecuentadas que atravesaban el Sahara de norte a sur.

Los mapas las señalan.

Su existencia la confirman huellas humanas, grabados en las rocas y restos óseos de hombres y animales que murieron a lo largo de esos senderos.

El Sahara es mucho más que una referencia geográfica.

Es una historia milenaria cargada de leyendas, mitos, vestigios inexplicables de civilizaciones también inexplicables y de misteriosos orígenes.

Uno de los mayores espectáculos que se pueden contemplar es adentrarse en las dunas del desierto para observar la puesta de Sol.

Es sorprendente comprobar cómo la aparente ausencia de vida puede crear un cuadro tan maravilloso.

Un antiguo proverbio Tuareg dice: “Con el desierto ante ti, no digas qué silencio. Di: no escucho”.

El desierto del Sahara es el más extenso del mundo.

Con sus más de 9 millones de Kms2 se extiende desde las cordilleras del Atlas al Norte hasta el Sudán al Sur, y desde Egipto al Este, hasta el Océano Atlántico al Oeste.

Este desierto ocupa territorios principalmente en Argelia, Túnez, y Marruecos, así como también en Mauritania y Níger.

Ademásm se adentra en los territorios de Libia, Egipto y Chad.

Es un lugar difícil y complicado para cualquier tipo de investigaciónarqueológica o científica.

En el desierto de Sahara, un calor sofocante puede ir seguido de un frío intenso.

En ocasiones se desatan vientos muy violentos cargados de polvo y arena, seguidos por largos períodos de calma absoluta.

En el gran desierto se hallan los lugares más calurosos del planeta, con temperaturas entre 56 y 76 C a la sombra, pero puede que en la noche descienda bruscamente, lo que ocasiona una muy marcada amplitud térmica.

La humedad relativa suele ser inferior al 10% y en ciertos lugares puede llover una vez cada 10 años.

Sólo tenemos un registro de que haya nevado en el Sahara.

Fue el 18 de febrero de 1979, en el sur de Argelia, en la madrugada.

A pesar de sus condiciones extremas y de las dificultades que presentan para la investigación arqueológica, el Sahara nos ha desvelado ya algunos de sus misterios.

Bereber es el nombre que reciben la lengua y algunos de los pueblos que habitan grandes zonas del norte de África.

A lo largo de los siglos, los bereberes se han mezclado con numerosos grupos étnicos, sobre todo árabes. Por ello, actualmente se les puede distinguir más por los rasgos lingüísticos que por los raciales.

Si retrocedemos hasta el Neolítico, cuando nacieron las culturas de los pueblos del Sahara, encontramos un cuadro aún más apasionante.

Por todo el norte de África se podían encontrar enormes rebaños de animales.

Su superficie estaba cubierta por árboles y plantas esteparias y allí habitaban pueblos de tez clara, cazadores y pescadores que dibujaban y que nos han legado infinidad de vestigios culturales.

Hay lugares con paredes rocosas que brillan a la luz del sol, donde hombres y mujeres de aquel entonces trazaron esbozos, dibujos y pinturas en los que se reproducen animales característicos de la estepa y la sabana: jirafas, elefantes, rinocerontes, búfalos, antílopes, leones, avestruces…

También dibujaron en las cálidas rocas arqueros, nadadores, magos ataviados, danzarines y unas gigantescas manos.

Siglos más tarde, los exploradores encontraron restos de monumentos megalíticos, tumbas de piedra, cuevas que habríanservido de cementerios y fosos circulares.

Fueron apareciendo depósitos de trigo de tiempos remotos, castillos construidos con enormes sillares superpuestos sin empleo de mortero que los uniera.

En los distintos estratos de las excavaciones, se encontraron joyas de metal, de vidrio, perlas y cuero, esculturas de barro cocido, vasos de arcilla y tambores.

También, símbolos de la fecundidad, estatuillas de una figura femenina o gran madre que se sostiene los pechos con las manos.

Los restos más antiguos datan del paleolítico superior, los más recientes, de los inicios de la época de los metales.

Definitivamente, es cierto que, durante varios milenios, floreció en el ámbito del Sahara una cultura elevada, a nivel de las culturas primitivas del Oeste y Sur de Europa y como las que se desarrollaron en el Próximo Oriente.

Se trata de una cultura que, posteriormente, heredaron los pueblos iberos o bereberes. Y dichos herederos serían quienes desarrollaron la cultura de los hombres de Cromagnon en el Paleolítico Superior.

Cerca de Mechta, en Argelia, se han encontrado esqueletos de saharianos primitivos. Eran altos, de largas extremidades, huesos toscos, cráneo abombado, rostro ancho y mandíbula inferior desarrollada. Su estrecho parentesco con la raza de Cromagnon es inconfundible, como lo es el parecido que guardan con los bereberes puros, no alterados por la mezcla con árabes o negros.

En opinión de destacados prehistoriadores, los hombres de Cromagnon eran rubios y tenían los ojos azules.

La herencia de la raza de Cromagnon se puede seguir hasta muy lejos en el interior de África. Y la leyenda…

Se dice que en toda leyenda hay siempre una parte de verdad. Es posible q eso suceda también en el Sahara.

Aidinan, la montaña del diablo, en las proximidades de la ciudad de Ghat, Libia, era un territorio tabú para los tuareg. El promontorio, de unos 800 metros de altitud, negro y calcinado, en mitad del desierto libio, era un refugio para los Yenún y Ningún tuareg osaría adentrarse en aquella masa de rocas peladas y pasar una sola noche en el lugar.

Hay muchas historias que circulan desde antiguo sobre estos montes del diablo. Se teme la maldad de los Yenún, seres sobrenaturales que a veces se comportan de forma extraña y que, según la leyenda, tiene pies de cabra.

Allah, “Dios”, dicen la leyenda tuareg, comenzó la creación del mundo en domingo. Pero el viernes por la tarde, poco antes de la oración, se encontraba creando a un Yin, (singular de Yenún) Lo dejó sin terminar y por eso sus pies no son humanos. Desde entonces, los Yenún o diablos llenan la Tierra y procuran toda suerte de males al hombre. Es su venganza…

Aparentemente, la historia de los seres con patas de cabra parece una simple leyenda. Pero esas mismas historias que cuentan los tuaregs en los perdidos desiertos del norte de África son similares a las que se pueden escuchar en Europa y Estados Unidos, referidas a demonios y extraños chivos. También se habla de luces que descienden sobre la montaña del diablo.

Son velocísimas, se aproximan a los campamentos y siguen a los vehículos que se aventuran en el desierto durante la noche. Después, regresan a las estrellas. Según dicen los tuaregs, desde esas luces saltan al suelo los Yenún y atacan al ganado. A veces aparecen reses muertas, sin sangre y con extrañas heridas en la cabeza.

Los yenún han sido plasmados en grabados y pinturas rupestres en Matkhendus, Libia.

Escrito por;

Abdurrahman Jimenez

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